CARAS DE BÉLMEZ CASERAS
Ya sé, ya sé que los términos "caras de Bélmez caseras suenan a redundancia.Las casas de Bélmez son caseras por antonomasia o más prosaícamente por historia, quiero decir leyenda. ¿Leyenda o cuento?
Sea lo que sea, puede apetecernos montarnos el cuento en casa sin que tengamos poderes psíquicos dignos de llamarle la atención a nuestro gran cuentista jefe : Iker Jimenez.
Está claro, amigos : las caras humanas están en todos los sitios por más que consigamos engañar a nuestras retinas, pidiéndoles que hagan gala de antropocentrismo y descifren rostros humanos en el más nimio garabato, en cualquier forma.
Yo misma he conseguido hace poco, en un ataque matutino de marujeo, inventarme unas caras de Bélmez. ¿Cómo? Muy fácil, seguid las instrucciones.
Caras de Bélmez caseras en tres pasos
1 ) Coged un cubo : no hace falta que sea azul y que los pintores se hayan olvidado de limpiarlo tras pintar vuestro salón en color verde menta.
2 ) Coged el bote de Cif : puede ser una crema de limpieza de otra marca, incluso hacendada.
3 ) Verted un chorro de Cif en el cubo a ciegas.
Ya está. Con un poco de suerte la crema ha salpicado de manera rara, según un patrón que sólo les pertenecen a los duendes de la limpieza y ya tenéis una cara rara en el fondo del cubo.
Sobra decir que si queréis contemplarla un rato y hasta llamar a Cuarto Milenio para convertiros en el famosillo rarito de turno, es mejor no enjuagar el cubo enseguida.
Así de fácil. Si hacéis experimentos similares, poneros en contacto conmigo ... que me interesan. (Vale, lo confieso, soy Iker Jimenez).
De hecho, tengo poderes síquicos (tiembla Iker!). Esta tarde he tenido un déjà vu. Escuchando
la Radiolina, el último - ¿penúltimo? ¿próximo? - disco de Manu Chao.